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Mental accounting o la falacia de los porcentajes en la gestión patrimonial

Extraído de: fundspeople.com

¿Cuántas veces se oyen en la gestión de patrimonios frases como “Qué le vamos a hacer, ya subirá” o “Hasta que no venda, ni gano ni pierdo”? El ser humano tiende a caer en el error común, a la hora de procesar información, del mental accounting. Cuando se producen pérdidas, al inversor le cuesta más deshacer posiciones que cuando se han obtenido ganancias y se tiende a pensar que la recuperación llegará, sin realizar en muchas ocasiones un cálculo matemático básico: si la cartera ha caído un 75% y no se invierte más, la recuperación de la pérdida patrimonial no llegará hasta que la cartera vuelva a subir un 300%.

Y es que, en la gestión patrimonial, más importante que acertar en las inversiones es evitar las grandes caídas, pues la recuperación de los desplomes es muy difícil. Por ejemplo, como se observa en la tabla, una pérdida del 25% necesita una rentabilidad para ser recuperada del 33,3%, algo que es posible de realizar en un tiempo razonable. Una pérdida del 50% necesita de una subida del 100% para su recuperación, algo que ya es más complicado. A partir de esa cifra los expertos consideran que la pérdida es irrecuperable en un tiempo razonable. Por ejemplo, una pérdida del 80% de una cartera, necesitaría una rentabilidad del 400% para volver a sus niveles previos. Tarea complicada, prácticamente imposible, en los mercados actuales.

Una derivada del mental accounting es el status quo bias, edowment effect o loss aversion bias.Como explica Juan Ramón Caridad, responsable de Swiss&Global en España y profesor del Instituto BME, “la psicología demuestra que la gente odia más las pérdidas que disfruta con las ganancias obtenidas”. Finalmente, la última de las limitaciones psicológicas es la de representativeness, efecto consistentemente en no creer en la reversión a la media. Pensar que porque una compañía ha batido sus expectativas de crecimiento va a seguir haciéndolo. Se observa frecuentemente cómo los analistas siempre dan mayores expectativas de crecimiento a las compañías que más han crecido en los años pasados y justifican en esto sus estimaciones de mayores tasas de crecimientos de ingresos para los ejercicios sucesivos ignorando el efecto de la competencia.

Todos estos son errores en el procesamiento de la información que recibe el inversor y que son estudiados por el behavioral finance. Según la clasificación de James Montier denominada taxonomía de los sesgos, se pueden identificar cuatro grandes categorías de errores: por auto engaño, simplificación heurísitica (a la que pertenecen los cuatro errores comentados) o errores en el procesamiento de la información, por estados de ánimo y por influencia social.

Ante estos errores típicos en la inversión y con el objetivo de gestionar de la manera más eficiente las carteras, los expertos recomiendan gestionar en base a un presupuesto de riesgo predeterminado inicialmente, de manera que la inversión sea sistemática y racional, limitando lo máximo posible las emociones personales en la toma de decisión puesto “la irracionalidad supone una de las mayores ineficiencias y oportunidades en los habitualmente correlacionados y supuestamente eficientes mercados financieros”, apunta Caridad.

Pérdida Rentabilidad necesaria para recuperar
Recuperable en un tiempo razonable 5% 5,26%
10% 11,11%
15% 17,65%
20% 25%
25% 33,33%
Complicado recuperar en un tiempo razonable 30% 42,86%
40% 66,67%
50% 100%
No es recuperable en un tiempo razonable 60% 150%
75% 300%
80% 400%
90% 900%
95% 1.900%
Fuente: Mutuactivos
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