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Pauta estacional a prueba: ¿Vende en Mayo y desaparece?

Uno de los tópicos bursátiles más conocidos sugiere salir de bolsa con vistas al inicio del verano: “sell in may and go away” y ahora, que se acercan las fechas, es momento de hacer un estudio que nos demuestre estadísticamente si este tópico tiene fundamento o no y, en caso de tenerlo, hasta qué punto afecta a los mercados.

La época en la que los brokers de la City de Londres dejaban de lado sus tareas diarias para acudir a eventos, como el trofeo de tenis de Wimbledon o la carrera de caballos de Ascot, dio lugar a uno de los tópicos más citados en el mundo bursátil: “Sell in may and go away”.

¿Pero qué hay de cierto en este dicho?

Para hacer un repaso a este factor y ponerlo a prueba, nos vamos a hacer un viaje por la historia. Nos remontaremos a 228 años de historia de las bolsas norteamericanas y haremos un estudio que nos muestre la rentabilidad obtenida con una inversión inicial de 10.000 dólares, siguiendo tres estrategias distintas:

  1. Comprar en 1789 y mantener la inversión sin venderla ni un sólo día hasta el cierre del último ejercicio completo en 2017(línea verde)
  2. Comprar con toda la liquidez disponible acciones en el mes de mayo y mantenerlas hasta octubre. En los meses de noviembre a abril se mantiene la inversión en liquidez situándola en depósitos sin riesgo (línea azul)
  3. Inversión opuesta a la anterior: comprar con toda la liquidez disponible y mantener acciones durante los meses de noviembre a abril y depositar la liquidez en depósitos desde mayo hasta octubre (línea roja).

La siguiente gráfica muestra en escala logarítmica los resultados. El motivo de emplear una escala logarítmica en la gráfica es para suavizar el efecto exponencial que tiene en las curvas de rendimiento el interés compuesto.

Claramente, la estrategia de invertir entre noviembre y abril resulta más rentable que la de invertir entre mayo y octubre. Invirtiendo toda la liquidez disponible sólo los meses de mayo a octubre desde 1789 habríamos conseguido tener en la actualidad 127.838$, lo que queda muy lejos de los más de 6 millones de dólares que habríamos obtenido invirtiendo toda la liquidez disponible entre noviembre y abril.

No obstante, la estrategia de comprar y mantener supera claramente las dos anteriores estrategias, al conseguir más de 160 millones de dólares de rentabilidad.

Otro dato interesante es que, hasta la segunda mitad del siglo XX, no había una gran diferencia entre invertir desde mayo hasta octubre o hacerlo entre noviembre y abril. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, la mayor debilidad en verano del mercado es un factor que tiene su origen en 1950, momento en el que la agricultura perdió mucho peso en la economía.

En mi opinión, estos resultados nos dicen que, si bien es cierto que de unas décadas a esta parte los mercados no son tan favorables en los meses de verano, renunciar a ellos siempre por el simple hecho de que “no son tan buenos” es un error. Entre los meses de mayo y junio también se gana dinero, pero hay más periodos malos, por lo que, como siempre, habrá que ceñirse a las reglas del método para saber cuándo es óptimo invertir y cuándo no.

Recuerda que toda mi metodología de inversión viene explicada en detalle en el libro “El código de Wall Street”. Con la compra del libro dispondrás de tres meses de acceso gratuito a todas las herramientas de esBolsa.

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Descargo de responsabilidad por conflicto de interés: El autor de este 
análisis está o puede estar invertido en los subyacentes e instrumentos 
mencionados a través del compartimento del fondo de inversión 
GPM Gestión Activa / GPM International Capital 
del que es gestor en GPM S.V. S.A.

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