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Mantenemos el punto de mira en la línea avance/descenso

En el artículo “Síntomas de debilidad en la línea avance descenso: Vuelvo a tomar una postura de cautela” os mostré cómo el incremento en el rendimiento de los bonos y la debilidad en la línea avance/descenso provocan que se hayan juntado dos circunstancias que históricamente han sido capaces de poner punto y final a otros ciclos alcistas en los siguientes meses.

Por una parte, el incremento en la rentabilidad de los intereses de los bonos hace que la renta fija cada vez gane más atractivo y que poco a poco los inversores empiecen a plantearse salir de la renta variable para dirigir sus ahorros hacia la renta fija en busca de un cupón fijo en éste tipo de activo.

Tal y como expliqué en mi artículo de hace unas semanas, históricamente caídas de más del 10% en los bonos a 10 años (o del 20% en los bonos a 30 años) unidos a síntomas de debilidad en la línea avance descenso, han supuesto los cimientos para cerrar un ciclo alcista dentro de los meses posteriores.

Actualmente el precio de los bonos estadounidenses a 10 años ha retrocedido un 13,26% desde sus máximos del verano de 2012, superándose así el rango del 10% mínimo necesario para generar un cambio de ciclo.

En lo que respecta a los bonos a 30 años, han retrocedido un 22,55% desde sus máximos del verano de 2016, superándose así el rango del 20% mínimo necesario en este tipo de bonos de largo plazo para generar un cambio de ciclo.

Una vez tenemos los precios en los bonos en el nivel de alerta histórica, el punto de mira se centra en si la línea avance/descenso es capaz de superar sus máximos de agosto, anulando así la divergencia generada durante septiembre.

La caída en los precios de los bonos, unida a esta divergencia en la línea avance/descenso, son la causa de que desde finales de septiembre hayamos suspendido las compras en el mercado, reduciéndose así nuestra exposición al mismo a medida que saltaban stops (la inmensa mayoría de ellos en beneficios), lo que nos ha permitido sufrir menos que el mercado en los momentos de máximo nerviosismo de las últimas semanas.

A partir de aquí se abren 4 posibles escenarios que y que paso a describir.

Los dos escenarios más positivos (que son los que, a mí y probablemente a la mayoría de inversores, nos gustaría que sucediesen) serían:

1.- Que tanto el S&P 500 como la línea avance/descenso superasen máximos: Este escenario anularía las divergencias en la línea avance/descenso y abriría la puerta a nuevas compras en el mercado, ya que se habría anulado (al menos provisionalmente) uno de los dos ingredientes necesarios para la gestación de un nuevo ciclo bajista.

2.- Que el S&P 500 no supere máximos pero la línea avance/descenso sí logre superar sus máximos: Este escenario indicaría que el mercado está incluso más fuerte de lo que mostrarían los índices, un escenario favorable que también reabriría la ventana para nuevas compras.

A partir de aquí, los dos escenarios que agravarían la situación actual. Éstos serían:

3.- Que el S&P 500 supere máximos pero la línea avance/descenso no sea capaz de superar máximos: Este escenario agravaría más si cabe las divergencias de septiembre, trasmitiendo falsas expectativas alcistas a los inversores. No olvidemos que la atención mediática suele centrarse en el comportamiento de los índices ponderados por los valores más grandes. Sería todavía más claro si cabe que estaríamos en una clara fase de distribución, donde los cuidadores de los índices estarían generando falsas expectativas alcistas en un mercado cuya mayoría de valores está generando pérdidas a sus inversores.

4.- Que ni el S&P 500 ni la línea avance/descenso superen máximos: El último escenario que barajo es que ni los índices ni la amplitud lograsen superar sus máximos de agosto, naciendo desde aquí un nuevo ciclo bajista con caídas superiores al 20%. Es probablemente el peor escenario de todos y del que ya estamos protegidos, ya que, como dije anteriormente, desde finales de septiembre hemos suspendido nuestras compras, reduciéndose así nuestra exposición al mercado, llegando a ser nula si este escenario más adverso se confirmase.

Descritos los cuatro escenarios posibles, solo queda esperar y actuar en consecuencia. No voy a esconder que los escenarios que personalmente más me gustaría que se diesen son los alcistas y poder reanudar así las compras. Ahora bien, nuestra forma de operar en los mercados nunca se fundamenta en “lo que nos gustaría” sino en lo que suceda. La hoja de ruta a seguir es clara: si la línea avance/descenso es capaz de superar máximos volveremos a tener una postura compradora en el mercado, ya que no se cumplirían los ingredientes necesarios históricamente para un ciclo bajista; pero si esto no sucediese, ya tenemos en marcha un plan de protección para protegernos de un escenario muy adverso (con consecuencias no vistas desde el año 2007) y que podría estar gestándose en este 2018 poniendo punto y final al ciclo alcista nacido en marzo de 2009.

Recuerda que toda mi metodología de inversión, y el estudio de los flujos monetarios que generan mercados alcistas y bajistas, lo aprenderemos en mi libro “El código de Wall Street”. Con la compra del libro dispondrás de tres meses de acceso gratuito a todas las herramientas de esBolsa.

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Descargo de responsabilidad por conflicto de interés: El autor de este 
análisis está o puede estar invertido en los subyacentes 
e instrumentos mencionados a través del compartimento 
del fondo de inversión GPM Gestión Activa / GPM International Capital 
del que es gestor en GPM S.V. S.A.

		
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