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Indicador bursátil de largo plazo: Ratio Precio/Dividendo

Ahora que se acerca el fin de semana y muchos disponéis de algo más de tiempo para leer, estudiar e interpretar indicadores, vamos a hacer un repaso a un indicador denominado ratio precio/dividendo, indicador que podéis encontrar descrito en la página 304 del libro de Stan Weinstein “Los secretos para ganar dinero en los mercados alcistas y bajistas”.

Es un indicador de largo plazo que expresa los precios de los valores como múltiplos de sus dividendos. En otras palabras, es lo que costaría, en términos de precio del valor, comprar dividendos por valor de un dólar.

El resultado del indicador se puede interpretar fácilmente si tenemos en cuenta que nos muestra los años necesarios para recuperar nuestra inversión en el mercado teniendo exclusivamente en cuenta el retorno por dividendo.

Todo el mundo habla sobre el mercado en términos de barato o caro, pero eso es subjetivo. Sin embargo, este indicador nos ofrece la posibilidad de decidir objetivamente. Los descensos de la proporción P/D hacia el área 14 o 17 se han producido cuando los valores eran gangas poco comunes. Por otro lado, un movimiento por encima de 26 ha sido una lectura muy peligrosa, mientras que una cifra superior a 30 ha sido una señal de que los valores están extremadamente caros.

Un poco de historia:

Para ver todo lo que os he dicho más claro, aquí os traigo la imagen del histórico de este ratio desde 1892 hasta 1982. Estamos ante un gráfico de 90 años que muestra claramente que cuando esta relación se ha movido por debajo del nivel de 17 (hacían falta 17 o menos años para recobrar nuestra inversión vía dividendos), se han iniciado importantes mercados alcistas. Por otro lado, cuando este ratio se ha movido por encima del nivel 30 (hacían falta 30 o más años para recobrar nuestra inversión vía dividendos), las alarmas saltaban y no se tardaba mucho en producirse episodios de crash en los mercados.

Un ejemplo bastante evidente de todo esto, está en ver cómo a comienzos de los 50 la bolsa tenía valoraciones muy atractivas. No era casualidad que ascendiera como un cohete. Un mercado así es estable, hasta que llega a niveles caros. Este suceso acontece claramente en los 65-75, y la bolsa lo paga.

La actualidad:

En 1982 la proporción precio/dividendo alcanzó niveles cercanos a los 16 puntos, propiciando así el inicio del mercado súper alcista vivido hasta el año 2000, fecha desde la cual estamos purgando excesos. En medio del camino, el mercado vivió dos sustos también advertidos por este indicador, concretamente en 1987, con el famoso “Black Monday“, y en 1990, coincidiendo con el inicio de la década perdida en Japón.

Ahora mismo os estaréis preguntando por qué a partir de los 90 el mercado subía sin frenos y el P/D también. La respuesta sencilla fue la burbuja tecnológica que posibilitó precios sin sentido durante muchos años, pero hay una razón más: desde los 90, el precio del dinero cayó a niveles bajos, lo que generó un interés evidente en la bolsa, debido a que ningún otro producto rentaba lo suficiente, y ahí está la clave, se generó un “ambiente” propicio que finalizó en una burbuja increíble que estalló en el 2000 y que todavía seguimos purgando a día de hoy. Cuando el dinero carece de posibilidades atractivas para revalorizarse (en este caso los bonos como vemos cada vez pagan menos), las valoraciones P/D superiores a 30 pueden darse.

Como muestra la imagen de arriba, la caída en la rentabilidad del bono propicia que el dinero se quede en la bolsa, pese a las desorbitadas lecturas que nos ofrece el ratio P/D. En el año 2000 el mercado estaba sobrevalorado en niveles nunca vistos, superando levemente la increíble cifra de los 90 puntos, un resultado tres veces superior a las lecturas que se consideran extremas históricamente.

Actualmente seguimos en niveles muy altos, y vamos a ser muy frágiles a cualquier subida en la rentabilidad del bono. Es una situación de alerta constante, dentro del difícil mercado al que nos enfrentamos. No olvidéis de que estamos en pleno invierno de Kondrátiev, un ambiente muy hostil para la economía y del que sólo sobrevivirán los más fuertes.

Antes de que vengan tiempos mejores con el inicio de la primavera de Kondrátiev, tendremos que ver un descenso en la proporción precio/dividendo. Ésta seguramente llegará de la mano de otro crash en los mercados, cuya fecha de inicio todavía es difícil de predecir, pero que de momento parece lejana. La pista final, como siempre, nos la darán los bonos y otras relaciones de intermercado, que como siempre seguiremos de cerca desde este mismo blog.

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