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El S&P 500 inicia el mes de mayo con la MM30 en rojo

Con el cierre semanal de los mercados totalmente confirmado, el índice rector americano S&P 500 ha terminado esta primera semana de mayo con una media móvil de 30 semanas que opera en un nivel inferior al de la semana anterior, esto significa que el mercado americano vuelve a perder a precios de cierre semanal su sesgo alcista de medio plazo.

Dado que con el estreno del mes de mayo nos hemos sumergido en los 6 meses del año que estacionalmente son menos favorables para el mercado (con el famoso refrán “Sell in may and go away”) he sentido curiosidad por estudiar cómo suele comportarse el mercado cuando inicia este tramo históricamente “menos favorable” con una pendiente negativa de su promedio móvil de 30 semanas.

En la era modera (año 1950 hasta hoy), el S&P 500 ha estrenado el mes de mayo con una pendiente negativa de su promedio móvil de 30 semanas en 16 ocasiones (la actual es la decimoséptima). Para comprobar cómo suele comportarse el mercado cuando esto sucede, he preparado la siguiente tabla que compara el rendimiento del mercado tanto entre mayo y octubre (estacionalmente los 6 peores meses del año) como en el resto del año en dos escenarios diferentes.

El primero de ellos es la media de todos los años y el segundo es el rendimiento medio del mercado en los años en los que el mes de mayo se inició con una pendiente negativa de la MM30.

Esto nos permitirá comparar cómo suele hacerlo el mercado cuando se sumerge en los peores 6 meses con una pendiente bajista de la MM30 con respecto a la media histórica de todos los años (tanto alcistas como bajistas).

Como se puede observar, en ambos plazos estudiados, el comportamiento del mercado cuando se inicia el mes de mayo con una pendiente negativa de la MM30 es inferior al promedio.

En concreto, en los 68 años transcurridos desde el año 1950 el S&P 500 promedia alzas del 1,47% entre mayo y octubre. En cambio, los años en los que el S&P 500 entró en mayo con una pendiente negativa de su MM30 el rendimiento fue del -3,17%. Dicho en otras palabras, los años en los que el S&P 500 inició sus peores 6 meses con una pendiente negativa de su MM30, rindió un 4,64% menos que el promedio histórico.

Si extendemos el punto de mira hasta fin de año, las cifras no mejoran. Desde el 1 de mayo hasta el 31 de diciembre el S&P 500 promedia avances del 4,77% desde 1950. En cambio, los años en los que el mes de mayo se estrenó con un sesgo bajista de la MM30 el rendimiento se quedó en el -0,16%. Esto supone casi un 5% de rendimiento inferior a la media.

Para ver de forma más visual el comportamiento del mercado, después de iniciar un mes de mayo con un sesgo bajista de su MM30, he preparado la siguiente gráfica que representa con una línea roja el comportamiento promedio experimentado por el S&P 500 en el transcurso del año tras iniciar el mes de mayo con un sesgo bajista de la MM30. La línea negra muestra el comportamiento promedio de todos los años.

Como se puede observar, la debilidad suele apoderarse de los mercados durante el verano cuando el S&P 500 inicia el mes de mayo con una pendiente negativa de la MM30. De hecho, de los 16 precedentes existentes, tan solo 6 ejercicios lograron mantenerse con tímidos ascensos a finales de septiembre. Los otros 10 precedentes acumulaban pérdidas a finales de verano.

A partir de octubre es cierto que los precedentes tendieron a recuperarse, pero a pesar de la recuperación, no lograron situar el rendimiento promedio en positivo a fin de año.

Como siempre os digo, los patrones estacionales están ahí para ofrecer una visión orientadora (que no operativa) de los mercados. Estos datos están bien para conocer cómo ha reaccionado el mercado ante situaciones similares, pero a la hora de operar lo importante siempre serán los aspectos técnicos que muestre tanto el mercado como los flujos monetarios (bonos y línea avance/descenso).

Como ya sabéis, desde principios de año sigo con especial atención la salud interna del mercado, más concretamente el comportamiento de la línea avance/descenso tal y como expliqué en este artículo. Si la línea avance/descenso no logra superar máximos, no podemos descartar ni mucho menos que el mercado siga mostrando debilidad los próximos meses. Por otro lado, si la línea avance/descenso logra romper al alza los máximos de finales de enero, las probabilidades alcistas aumentarán.

Mientras eso sucede (o no), ya conocéis mi postura. No formalizo nuevas compras, pero sí mantengo en cartera aquellos valores abiertos previamente mientras no alcancen sus puntos de salida (stop). Esto hace que, si el mercado no logra ascender, la exposición a renta variable seguirá reduciéndose progresivamente. Solo en caso de que la línea avance/descenso supere máximos volveríamos a incrementar nuestra exposición a renta variable.

Feliz fin de semana.

Ricardo.
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Descargo de responsabilidad por conflicto de interés: El autor de este  análisis está o puede estar invertido en los subyacentes e instrumentos mencionados a través del compartimento del fondo de inversión GPM Gestión Activa / GPM International Capital  del que es gestor en GPM S.V. S.A.

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